Tienes un fin de semana para salir de la rutina y relajarte, lo primero que puedes pensar es hacer algo diferente que te saque de lo mismo de todos los días; entonces recuerdas que tienes pendiente aquella temporada de la serie de Netflix que tanto te gusta y de la cual tus amigos hablan…

La situación puede sonarte familiar y puede continuar contigo viendo la serie, buscando una película o documental o una serie que te llame la atención, pero este simple caso nos está mostrando un cambio profundo en nuestros hábitos de consumo y la forma en que buscamos entretenernos.

Pues ya un gran grupo de personas ha dejado de ver televisión tradicional, se alejan de las pantallas de cine, no compran DVD´S ni Blu-ray, ven lo que les gusta cuando les gusta, ellos son una audiencia que se mudó a Netflix, Amazon, Qubit, Hulu y Filmin, etc. Plataformas digitales con las cuales tienen acceso a películas, documentales, series, informativos y contenidos variados, de forma cómoda e inmediata acceden a estos contenidos sin tener que recurrir al fastidioso zapping (canaleo), someterse a los estrictos horarios de las parrillas de programación o soportar los intrusivos cortes publicitarios, además de disfrutar lo que quieren ver desde cualquier dispositivo (TV, Smartphone, Tablet o PC).

Son un público que marca tendencia imponiéndose sobre el consumo tradicional de entretenimiento, cifras tan reveladoras como las del crecimiento de NETFLIX en Estados Unidos donde alcanzó los 50,85 millones de suscriptores, siendo ya más de 100 millones en el mundo en menos de 6 años, sin olvidar que aumenta en más de 8 millones de nuevos usuarios con producciones propias como Stranger Things, esto frente a los 48,61 millones de usuarios actuales de cable tradicional (Según estudio publicado por Leichtman Research Group) nos muestra como la televisión tradicional pierde terrenos frente a plataformas de ‘streaming’ (llamadas OTT –’over the top’).

Pero esto no se queda solo en el consumo de televisión, un informe publicado por el periódico británico the Guardian y Hollywood Reporter, afirman que el cine también se verá afectado por las plataformas digitales, apoyándose en el pronóstico de la consultora Price Watherhouse Coopers en el Reino Unido, en el cual se anticipa que Amazon y Netflix superarían en ingresos al cine llegando a los 1,42 millones de libras antes del 2020, estos datos se suman a la intención de grandes casas productoras como HBO y Disney, quienes también pretenden entrar en el negocio del contenido por demanda con sus plataformas en ‘streaming’, otros que suben al cuadrilátero Online son los cableoperadores como Sky, quien en Europa llega a tener 22,5 millones de suscriptores en la zona euro comprendida entre Reino Unido, Irlanda, Italia, Alemania y Austria; Sky planea llegar con su servicio de vídeo bajo demanda a finales de 2017, asegurando que aumentará en un 25% su inversión en producciones propias y dar la pelea.

De esto no solo las cifras nos hablan, pues ya en el pasado festival de cine de Cannes reconocidos cineastas como Pedro Almodóvar formaron parte de la polémica entre la forma tradicional de producir y consumir cine, frente a la propuesta de las (OTT) y como se verá afectada la producción artística, el negocio y el consumo de producciones desarrolladas por las plataformas; mostrando así que los protagonistas de las alfombras rojas ya son conscientes del momento coyuntural en el cual la industria del entretenimiento se encuentra y ven como los consumidores estamos evolucionando en la forma de ver cine, entorno a todo ello anticipan múltiples preocupaciones frente a el nuevo escenario en el cual deberán actuar.

Aunque nadie prevé el fin de la televisión como la conocemos, ni la caída del cine, si podemos ver que las (OTT) cautivan con sus encantos cada vez más público, son una gran oportunidad para los nuevos productores de contenido quienes no buscan cautivar a millones de espectadores con una sola producción y enfrentan a un gran reto a los inversores de publicidad en medios tradicionales, es muy posible que seamos espectadores de la transformación de la publicidad que pasará de las plataformas tradicionales y evolucionará para llegar al creciente grupo de audiencias de las plataformas en ‘streaming’.

“Estamos frente a un gran cambio donde los consumidores evolucionaron en su interacción con su entorno y buscan una vida más conectada con las facilidades que les ofrece el mundo digital”.

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