Ya desde 2015 Forbes hablaba de economía colaborativa definiéndola como: “Un sistema económico en el que se comparten e intercambian bienes y servicios a través de plataformas digitales.” Es que hoy ya para nosotros es muy común hacer todo usando nuestro Smartphone.

Aunque no es un término nuevo la economía colaborativa ha tomado mayor relevancia gracias al actual auge tecnológico, las facilidades de accesibilidad y la rápida adaptación de los consumidores a la adquisición de servicios usando medios digitales, han permitido el crecimiento de modelos de negocio basados en el préstamo, el alquiler o el comprar y vender productos en función de necesidades específicas de grupos de mercado.

Esto quiere decir que los consumidores actuales están abandonando la idea de consumo basado en adquirir productos o servicios tradicionales pasando a una relación de pago por consumo de un producto, de esta forma vemos cómo ha cambiado el modelo de comprar para consumir individualmente a compartir un producto o servicio entre varios usuarios, hoy nos transportamos sin necesidad de adquirir un automóvil, así también podemos rentar alojamientos en casas, apartamentos o sitios familiares que sustituyen la función de las cadenas hoteleras, es así como ahora tenemos millones de usuarios de plataformas como Uber y Airbnb que ofrecen alternativas diferentes al comercio tradicional.

En un principio fuere pensado como un modelo que solucionaría la infrautilización de productos para lograr un bien común antes que los beneficios económicos derivados del mismo, hoy vemos que es un negocio que mueve cantidades considerables de dinero en la economía mundial; Según CNN Money Uber registró ganancias por 2.500 millones de dólares en el primer trimestre de 2.018, ya el dato nos da un panorama del impacto real que tienen hoy las economías colaborativas.

Dentro de la economía colaborativa encontramos:

El consumo colaborativo: Gracias a las plataformas digitales se ponen en contacto usuarios para intercambiar sus necesidades, quien tiene el producto o servicio y quien está dispuesto a pagar o adquirir la oferta.

El conocimiento abierto: Por medio de plataformas informáticas se difunde el conocimiento, alguien que tiene la información sobre un tema específico y lo difunde a usuarios interesados en capacitarse sobre el mismo, omitiendo las barreras administrativas o legales de la educación tradicional.

La producción colaborativa: Proyectos como Linux son realidad gracias a este modelo donde la creación común entre varios usuarios y para uso de todos se da por lo general a través de plataformas digitales, también es llamado P2P (Peer to peer).

Las finanzas colaborativas: Los servicios ofrecidos por las entidades bancarias son asumidos por usuarios que se ponen en contacto, uno de los ejemplos relevantes son las plataformas de crowfunding, donde los usuarios logran financiación para sus proyectos o iniciativas gracias a la interacción con otros usuarios.

Cambiar un modelo entendido por la adquisición de productos para su uso y pasar a la eficiencia de los recursos consumiendo sin posesión, trae varios beneficios.

El ahorro. Productos y servicios llegan a tener precios módicos y en algunos casos simbólicos, comparados al costo por la adquisición de un bien.

Desarrollo sostenible. Gracias al estímulo por la reutilización de bienes los usuarios saquen el mayor provecho de su potencial productivo.

Gestión de recursos. Administrando un bien para que sirva a otros usuarios de manera simultánea y de esta forma evitar la infrautilización del mismo.

Mayor oferta. Descentralizando la oferta comercial y permitiendo la entrada de nuevos productos o servicios que nunca saldrían a la luz en el mercado tradicional de no ser por la plataforma que los publica.
Beneficio medioambiental. Conservación de recursos naturales gracias al aprovechamiento de los productos y la optimización de su uso.

El panorama de la economía colaborativa está en crecimiento pero, también debemos tener en cuenta que depende de la normatividad estatal, la regulación puede ser un problema por la disputa entre usuarios de plataformas colaborativas y ofertantes de servicios tradicionales quienes se ven afectados por impuestos o restricciones comerciales que los ponen a jugar en desigualdad de condiciones con respecto a la flexibilidad e informalidad de las plataformas.

Tendremos que ver cómo el mundo se adapta a una economía que cambie de función con los retos que impone la transformación del modelo productivo adoptado de las fábricas, con su rigidez y limitaciones o un trasegar a un futuro donde se amplié la función de la economía colaborativa.

¿Y tú que piensas? Es mejor la protección de los modelos tradicionales o te motiva ver el crecimiento de nuevas alternativas.

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